Qué ver en Dublín en 48 horas

La capital de la Isla Esmeralda, Dublín, es una pequeña ciudad muy fácil de recorrer llena de vida y de lugares por descubrir. Sus pubs se han ganado el reconocimiento mundial y es que ningún visitante debería irse de allí sin probar su cerveza Guinness, los parques urbanos son un auténtico oasis de paz, y las catedrales e iglesias todo un reflejo de leyendas y de un rico pasado histórico.

48 horas en Dublín nos permitirán visitar los rincones más emblemáticos de la capital de Irlanda, y nos permitirán disfrutar de todo su esplendor, y quién sabe si de los pequeños duendes con tréboles que se alojan al final del arco iris y que simbolizan la abundancia y la buena suerte.

Primer día en Dublín

Qué ver por la mañana

  • Comenzaremos nuestro recorrido desde una de las principales calles comerciales de la ciudad, O´Connell Street. Desde aquí podremos divisar uno de sus elementos arquitectónicos más llamativos, el famoso Spire o Monumento de la Luz: una enorme columna con forma de aguja y una altura aproximada de 120 metros de la que se dice es la escultura más grande del mundo. En su lugar se encontraba un monumento en honor al almirante Nelson, que sin embargo una bomba del IRA acabó destruyendo.
  • Andando solo unos metros encontraremos el edificio GPO (General Post Office), todo un símbolo para los irlandeses ya que fue el punto en el cual tuvo lugar el Alzamiento de Pascua de 1916 y que marcó el inicio de la independencia de Irlanda.
  • Al terminar la calle nos recibe el Monumento O´Connell en honor a Daniel O’Connell “el Libertador”, el primer alcalde católico de Dublín que promulgó la Ley de Emancipación Católica de 1829 por la cual se otorgaban numerosos derechos a los católicos de Irlanda.
  • Continuamos nuestro trayecto atravesando el puente de O’Connell sobre el río Liffey hasta Westmoreland Street para visitar uno de los edificios más importantes de la ciudad, Trinity College, la universidad más antigua de Irlanda y una de las más importantes del mundo, fundada en el año 1529 por la entonces reina Isabel I. Ocupa una superficie de nada más y nada menos que 190.000 metros cuadrados y sus ventanas, patios y columnas han visto a pasar a grandes nombres como Oscar Wilde o Bram Stoker entre otros. Uno de los rincones imprescindibles del edifico es la biblioteca que cuenta con un total de tres millones de obras de incalculable valor destacando uno de sus tesoros mejor custodiados, el Libro de Kells en el que podremos ver una transcripción en latín de los cuatro evangelios con una caligrafía impoluta y coloridas tonalidades. La entrada a Trinity College tiene un coste de 9 euros.
  • Si continuamos por la calle Dame Street llegaremos hasta uno de los lugares imprescindibles junto al City Hall (Ayuntamiento de Dublín), se trata del Castillo de Dublín. Este impresionante lugar alberga siglos de historia y e una de las construcciones más majestuosas de la ciudad. En su interior hay dos museos, dos cafeterías, dos jardines así como oficinas gubernamentales y del Estado. Durante muchas épocas fue Residencia Real de importante monarcas y dentro de sus estancias han ocurrido importantes hechos históricos como el acontecido en el año 1907, cuando se produjo el robo de las Joyas de la Corona Irlandesa. El precio de entrada es de 4,50 euros. Es posible contratar visitas guiadas.
  • En las calles que rodean el Castillo de Dublín hay numerosas cafeterías y restaurantes para almorzar y reponer fuerzas. Otra opción es visitar el George Arcade Market, con más de un siglo de historia, que cuenta con tiendas de todo tipo y numerosos puestos de comida.

Qué ver por la tarde 

  • Al terminar de reponer fuerzas continuaremos por Grafton Street después de atravesar el centro comercial Powerscourt Town Centre. Andando unos pocos metros llegaremos hasta St Stephen’s Green, uno de los parques más grandes de Dublín y más simbólicos de la ciudad. Se caracterizan por un elegante estilo victoriano que nos hará sentirnos como si estuviéramos en otra época. Preciosos estanques con cisnes, árboles, fuentes y monumentos hacen de esta visita una absoluta delicia.
  • Al salir del parque cruzaremos hasta Merrion Street donde nos espera otro parque con una visita muy especial, la estatua del mítico Oscar Wilde, uno de los dramaturgos irlandeses más importantes de la época victoriana, que aparece recostado sobre una roca frente a la casa en la que nació, el número 1 de Merrion Square.
  • Volveremos a Grafton Street y continuaremos por Suffolk Street para encontrarnos con otro de los personajes más importantes de la historia de Dublín, la estatua de Molly Malone. Al parecer representa a una pescadera llamada Molly Malone, muy conocida por ir pregonando junto con su carro la venta de mejillones y berberechos. Se dice que era tendera de día y prostituta de noche. Probablemente sea obra del folclore popular de la ciudad, más que un personaje real ya que no se tienen evidencias de que existiera tal mujer. En cualquier caso su escultura es una de las más frecuentadas.

Qué ver por la noche

  • Después de recorrer gran parte de los lugares más especiales de la ciudad, llega el momento de pasear por Grafton Street y tomar algo en algunos de sus pubs y restaurantes.

Segundo día en Dublín

Qué ver por la mañana

  • Nuestro segundo día en Dublín comenzará visitando uno de los puentes más famosos de la ciudad, se trata de Ha’penny Bridge construido en el año 1816 y hecho con hierro fundido. Es uno de los puentes peatonales más transitados de la ciudad.
  • Solo debemos de cruzarlo para llegar a una de las zonas imprescindibles en nuestra visita a la capital irlandesa. Merchant’s Arch desde donde llegaremos a Temple Bar. En esta zona es donde cobran vida las noches irlandesas. Un barrio de ambiente bohemio y edificios antiguos nos llevará a encontrarnos con galerías de arte, tiendas, museos, restaurantes y pubs. Es el lugar perfecto para disfrutar de la cerveza irlandesa y como no visitar el pub que lleva el mismo nombre Temple Bar conocido por ser dos veces premiado como el mejor pub de música irlandesa, fotografiado en infinidad de ocasiones y en el que podremos elegir entre más de 450 tipos diferentes de whiskey.
  • Seguidamente y dejando atrás el lado más divertido de la ciudad iremos a visitar dos de los monumentos religiosos imprescindibles de la ciudad. Para ello volveremos hacia City Hall, junto a Dame Street. Desde allí podremos visitar en primer lugar la de Catedral de Christ Church. Es la iglesia más antigua de Dublín con alrededor de 1.000 años de historia. Fue fundada por un rey vikingo, Sigtrygg Silkis Kegg en el año 1028. La cripta de la catedral alberga numerosas esculturas medievales así como las trampas con las que se cazaban a los criminales juzgados por el Tribunal de la Libertad. Además encontrarás una cafetería para relajarse y vivir la experiencia de saborear una bebida en la cripta de una catedral. El precio de entrada es de 6 euros.
  • El siguiente monumento que no podemos dejar de visitar es la Catedral de St. Patrick´s, erigida en honor al patrón de Irlanda, San Patricio junto al pozo del que según se dice, San Patricio bautizaba a los conversos. Su construcción, según los manuscritos encontrados, se debe a los vikingos que llegaron a la ciudad en el año 1030. En su interior podremos observar los numerosos monumentos funerarios en honor a grandes celebridades de Irlanda como Douglas Hyde o Jonathan Swift. Una de las joyas de la catedral es sin duda la pila bautismal, que data de la época medieval y que se ha mantenido inalterable. El pecio de entrada es de 5,50 euros.
  • Llega el momento de relajarse y tomar algo para disfrutar de la segunda parte de la visita que nos llevará a degustar su cerveza más famosa: Guinness.

Qué ver por la tarde

  • El comienzo de la tarde nos llevará a otro de los símbolos de la ciudad, la fábrica de la cerveza más conocida de Irlanda, la cerveza Guinness. Para ello debemos dirigirnos a St James’s Gate donde encontraremos la Guinness Storehouse. Construido en el año 1904, para la fermentación de la cerveza negra más conocida del mundo, en ella encontraremos documentos tan sorprendentes como el contrato de arrendamiento firmado por su propio fundador Arthur Guinness en el año 1759, en el cual se arrenda el lugar por un período de 9.000 años. También podremos visitar las antiguas máquinas con las que se mezclaban y trataban todos los ingredientes de esta magnífica cerveza, así como la historia de los maestros toneleros.
  • Otras zonas de la visita ofrecen la oportunidad de comprobar nuestras habilidades y conocimientos con el alcohol a través de varios juegos de ingenio, y como no, podremos degustar esta bebida tan memorable en la parte más alta de la fábrica. El precio de la entrada a la fábrica es de 16,50 euros, incluye una bebida y diploma.
  • Y por fin llega el momento de volver a disfrutar de otro de sus espacios verdes más importantes con el que finalizará nuestra visita a Dublín. Se trata de Phoenix Park, un espacio con más de 700 hectáreas se le considera el parque urbano más grande de toda Europa. Su interior alberga desde un zoológico con más de 700 animales, hasta un gran obelisco erigido en honor al Duque de Wellington, además de la residencia oficial del presidente irlandés. Phoenix Park es ideal para recorrer en bicicleta, practicar running o simplemente disfrutar de un agradable paseo. Además el parque es sede de numerosos eventos como carreras de caballos, festivales o maratones.

Qué ver por la noche

  • Y finalmente llega el  momento de despedirnos de Dublín no sin antes disfrutar de una agradable cena en la zona de Trinity College, visitar algunos de sus míticos Fish and Chips como por ejemplo los locales Burdock, o acercarnos a la zona O`Connell para disfrutar de un ambiente más tranquilo.


En Dublín, como en otras capitales europeas, tienen sus propias costumbres a las que debemos adelantarnos si no queremos caer en los típicos errores de turistas. Por ejemplo, en los autobuses es necesario entregar el importe exacto para el ticket ya que no devuelven cambio, si pagamos más de la cantidad nos darán un ticket que tendremos que canjear en las oficinas centrales de la empresa de autobuses de O’Connell Street.

Por otro lado debemos de tener en cuenta el lugar en el que aparcamos la bicicleta si elegimos este medio para movernos por la ciudad, ya que los robos son muy frecuentes.

Sabías qué...

Si te das cuenta, las puertas de Dublín se caracterizan por estar pintadas de diferentes colores. La razón por la que esto es así fué como una respuesta de disconformidad ante el mandato de la reina Victoria quien ordenó que todas las puertas se pintaran de negro al quedar viuda.